Botox: Las nuevas yonquis
Hagamos un sencillo test futurista. ¿Es capaz de imaginar a Nicole Kidman con quince años más? ¿A Renee Zellweger entrada en los cuarenta? Elija la opción que más le convenza: A. Su aspecto será exactamente igual que el de ahora. B. Parecerán mucho más joven. Engrosarán las abultadas listas de famosos sin edad. Sus rostros estarán desfigurados por efectos secundarios imprevistos de sus tratamientos y huirán a Afganistán camufladas bajo un burka. Sea cual sea su paradero, el aspecto de sus caritas de porcelana o su último episodio sentimental, parece que se perfila un nuevo horizonte de posibilidades. ¿maldito Botox?Tal vez formen parte de «Botoxadictos anónimos»: «Hola. Mi nombre es Nicole. Hace seis meses que no me inyecto botox».
Lo que hoy es pura ficción tal vez podría dejar de serlo en unos años si se confirma lo que algunos médicos y psicólogos empiezan a denunciar. La utilización del botox y otras modernas sustancias antienvejecimiento cuyos efectos no son permanentes empiezan a generar clientes con acusados perfiles de dependencia psicológica. Un informe en este sentido fue presentado este otoño en Londres durante la conferencia anual de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos y Estéticos. Según los ponentes, un psicólogo y un cirujano plástico de reconocido prestigio, 4 de cada 10 usuarios de botox estudiados mostraron una tendencia compulsiva a seguir inyectándose la toxina botulínica, lo que hizo saltar las alarmas sobre su posible potencial adictivo.
El debate se ha reabierto estos días en EE UU con la publicación del libro «Beauty Junkies» (Yonquis de la belleza), de la periodista del «New York Times» Alex Kuczynski. Al más puro estilo americano, la denuncia llega en forma de «best seller». En él, la autora lava los trapos sucios de la industria del antienvejecimiento, confiesa su propia adicción al botox y en un alarde de superación personal afirma orgullosa que «durante un año conseguí no inyectarme ninguna sustancia».
Sin duda estamos para muchas ante el gran invento de belleza de la historia desde que Cleopatra se echaba leche de burra para tener una piel estupenda...pero a veces las comparaciones son odiosas.Yo pienso que una se puede hacer mejoras en su cuerpo y esto me parece genial pero hasta cierto punto, ya que, el botox para muchas ha supuesto una adicción tan grande que cada vez que le sale una "arruguita" no pueden remediarlo y acuden a su gran amigo: el Botox...sin duda es un problema psicológico como la ludopatía.Mujeres de España: ¡ las arrugas hacen de una mostrar todo lo que ha vivido! de lo contrario parecerán muñecas de barniz en una estantería...Ante todo belleza natural.
mª carmen dijo
Hola me llamo Mª Carmen y desde hace 2 años me infiltro botox y desde luego que me ha cambiado la vida porque aparte de verme más guapa,yo es que vengo de una familia de muchas arrugas y esto era algo evidente:mi madre,sus hermanas,mi bisabuea....ya cuando se supone con 20 años tienes la piel perfecta ,yo no tenía arrugas en la frente pero esto no impidio que yo gustase a los hombres.Tu blog es un poco exagerado...porque¿quién no se quiere ver guapa?un beso.
16 Enero 2007 | 03:12 PM