Navidad, dulce Navidad.....época en el que todo el mundo se vuelve más bueno,más generoso,se preocupa por los niños africanos que mueren de hambre.....todo falsedad.Las calles engalanadas, los comercios repletos, villancicos en cada esquina, publicidad insistente marcándonos la voluntad y forzándonos las carteras, mazapanes y turrones, niños ilusionados a la espera de sus juguetes, adultos esperanzados con números en papeletas que pueden cambiar sus vidas,para muchos La Bruja de Oro es su esperanza y más si los perfectos niños de San Ildefonso cantan su número: Comienza la Navidad y se respira un ambiente especial en todas las calles de España.

En esta época reflexionamos sobre el año que finaliza haciéndo un balance a modo de síntesis de un año que ha dado seguramente para mucho.Atrás quedan vivencias irrepetibles, personas perdidas o recuperadas, fracasos y sueños cumplidos, frustraciones, esfuerzos, aciertos y desaciertos, risas y llantos, situaciones que no volverán y otras que se repetirán el año que viene de forma igual o parecida, es el ciclo de la vida que sigue su curso como todo.

Muchos se marcan esta fecha para dar cambios a su vida y comenzar el nuevo año con buenos propósitos: dejar de fumar, apuntarse a un gimnasio para mantenerse en forma, hacer ese régimen de adelgazamiento que nunca se consigue completar, no llevarse los problemas del trabajo a casa, pasar más tiempo con la familia…, todo esto esta muy bien, pero lo mío es la comunicación, y veo que hay un déficit de palabras y gestos frente a un superhabit de caros regalos con marcas registradas, hacemos obsequios vanidosos pero no inolvidables, seguimos las pautas que nos dicta una sociedad egocéntrica y consumista que, en lugar de acercarnos, nos aleja, ¡todo a lo grande, que huela a dinero, que se me respete por lo que gasto!!, ¡miradme, he triunfado!... Y es que todo necio confunde valor y precio.

Tal vez deberíamos probar a hacer regalos únicos e inolvidables, obsequios modestos de bajo precio que lleven dedicatorias escritas de incalculable valor, ofrendar intangibles: gestos, actos o palabras envueltas en lazos invisibles de sinceridad y generosidad.Y además no sólo en esta época sino durante todo el año.

Se me ocurren varios regalos insólitos e inolvidables que no tienen precio marcado en un papel pero que sí requieren del esfuerzo de quien lo concede, el primer esfuerzo, sin duda, será el de conocer a quién lo recibe y entregarle aquello que espera:
Unos días de entrega absoluta a juegos con los hijos, fabricar junto a ellos durante las vacaciones un barco pirata o un coche de carreras con cartones de papel higiénico, pintarlo y esperar hasta el día de Reyes para disfrutarlo; pedir perdón con quién hemos cometido un error o una injusticia; mandar una nota a quien nos dañó: “No te preocupes por aquello que ocurrió, ya paso”; enterrar el hacha de guerra con ese/a compañero/a de trabajo y regalarle una frase como: “Me gustaría conocerte mejor, creo que te he juzgado mal”; dar las gracias a esa persona que esta junto a ti apoyándote en los buenos y malos momentos y hacerle saber que sin su apoyo estarías perdido/a; regalar una sonrisa, una mirada de cariño, un beso en la mejilla, o un corazón pintado por ti en un simple trozo de papel a quien aprecias. Unas flores silvestres cogidas en el campo o una rama de almendro podría ser el regalo de un enamorado; una conversación que nunca se produjo y quedo pospuesta por temor o reparo también puede ser un regalo para quien la espera; un poema recitado con cariño, una carta escrita con el corazón, una visita inesperada a quién sabes que te esta esperando, un café con leche con un/a viejo/a amigo/a, dar esa ayuda a alguien que sabes la está esperando; aprender su canción preferida y cantársela a capela en medio de un restaurante …

¿Suena cursi?, si, puede que sí, pero, ¿quién sabe?, puede que repartiendo palabras y gestos entre quienes comparten sus vidas con la nuestra, entre aquellos que nos importan, comencemos el año de forma diferente a todas las que hemos vivido hasta ahora, puede que si durante el nuevo año no esperamos a Navidad para hacer este tipo de regalos, si conseguimos alargar nuestra generosidad a enero, febrero, marzo, abril, … y entregamos pequeños detalles reales colmados de sinceridad y cariño, puede, es posible que al final del 2007 algo haya cambiado en nosotros y en nuestras vidas, que miremos las luces de las calles de otra forma, que entendamos la Navidad alejados de un centro comercial, que ya no queramos que nuestra vida cambie, que no volquemos todas nuestras ilusiones en unos números impresos en un papel, incluso es posible que miremos con estupor a quién pronuncié esa frase que seguro todos conocemos: “ A mi, las navidades me entristecen”.

Todo camino, por largo que sea, comienza con un solo paso.Estas a tiempo .....

Feliz Navidad